La niñez en Colombia no puede seguir siendo víctima de la guerra

Colombia, 27 de abril de 2026

En la última semana, Colombia ha sido escenario de hechos alarmantes en Nariño, Huila y Cauca: ataques a escuelas, niños heridos por minas antipersonal, suspensión de clases por miedo a la presencia de actores armados y riesgos persistentes de reclutamiento. No son hechos aislados. Son la expresión más reciente de una crisis humanitaria sostenida que sigue golpeando con mayor fuerza a la niñez. 

 

Las cifras lo confirman. Entre enero y noviembre de 2025, más de 1,6 millones de personas fueron afectadas por el conflicto armado en Colombia. Solo en 2024, más de 137.700 personas vivieron confinamiento y en los primeros meses de 2025 ya eran más de 70.000. A esto se suma un incremento cercano al 93 % en eventos de desplazamiento masivo. 

En este contexto, la niñez enfrenta un impacto desproporcionado. El reclutamiento por parte de grupos armados ilegales se ha cuadruplicado en los últimos cinco años. Hoy, en promedio, un niño o niña es reclutado cada 20 horas en el país. 

Nada de esto puede normalizarse. 

 

Las escuelas no son escenarios de guerra. No son espacios de intimidación ni plataformas de propaganda armada. Son, y deben ser, entornos seguros de aprendizaje, cuidado y esperanza. 

“La niñez no puede seguir siendo utilizada como mensaje de control armado ni como cantera de guerra en medio del crecimiento de grupos armados. Tampoco puede seguir siendo marginal en el debate público. Protegerla debe ser una línea roja innegociable para el país”, afirmó María Mercedes Liévano, directora país de Save the Children Colombia. 

La paz exige decisiones inmediatas. 

 

Save the Children Colombia hace un llamado urgente a todos los actores armados y a las mesas de negociación presentes y futuras a garantizar la desvinculación de niñas, niños y adolescentes y a no vincularlos nunca más. Ningún proceso de diálogo que pretenda construir paz puede eludir esta condición: la protección integral de la niñez debe ser innegociable. 

Este llamado cobra aún más relevancia en medio de la campaña electoral y del recrudecimiento de la violencia armada. Mientras niñas, niños y adolescentes interpelan directamente a candidatas y candidatos, el país necesita mucho más que declaraciones generales. Se requieren compromisos concretos, verificables y financiados. La niñez debe estar en el centro de las decisiones sobre seguridad, paz, inversión social y futuro. 

 

Por ello, Save the Children Colombia plantea cuatro prioridades urgentes: 

*Primero, blindar institucionalmente los avances existentes para garantizar su continuidad en la transición de gobierno, incluyendo el Plan de Acción de Escuelas Seguras, la Política de Educación en Emergencias y los Equipos de Acción Inmediata contra el Reclutamiento.

*Segundo, reforzar el compromiso político y diplomático en escenarios nacionales e internacionales para posicionar la protección de la niñez como prioridad. 

*Tercero, cerrar la brecha entre la magnitud real de las violaciones y la capacidad de respuesta, fortaleciendo los sistemas de monitoreo, reporte y atención en territorio. 

Cuarto, asegurar un financiamiento sostenible. Esta urgencia se agrava ante la reducción del 38 % en recursos internacionales en 2026. Colombia necesita aumentar progresivamente la inversión hasta el 2,66 % del PIB en 2030 para garantizar derechos fundamentales de la niñez. 

 

La niñez no puede seguir siendo utilizada como instrumento de la guerra ni quedar relegada en el debate público. 

Cada niña o niño reclutado, herido, desplazado o expulsado de su escuela representa una derrota ética, institucional y política que Colombia no puede seguir tolerando. 

 

Para más información o para coordinar una entrevista:

Leonardo Barreto, coordinador de comunicaciones, fabian.barreto@savethechildren.org 

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