• Según un estudio realizado por Save the Children, apenas uno de cada siete niños del mundo está protegido por leyes contra el castigo físico; Estos ataques pueden ir desde un golpe leve hasta el maltrato extremo y pueden presentarse también en ámbitos escolares o en el espacio público.
En Colombia, La Procuraduría General de la Nación emitió una alerta finalizando el año 2022 por el incremento de las cifras de violencia contra la niñez en el país. Según la entidad, solamente en ese año, se presentaron 3.828 eventos de maltrato a niños y niñas por violencia intrafamiliar. El castigo corporal es el castigo físico y humillante a la niñez por manos de sus padres, profesores y cuidadores. Cada año, miles de niños y niñas mueren como consecuencia de estos flagelos y muchos más resultan gravemente heridos. Muchas de estas formas de castigo físico se considerarían tortura si se aplicaran a adultos y pueden incluir amenazas de violencia, bofetadas, patadas, sacudidas, quemaduras y en muchos casos, obligar a los niños a permanecer en posturas incómodas. También incluye el trato humillante que los y las menosprecia. El castigo físico y humillante afecta al desarrollo cerebral del niño y a su bienestar emocional, lo que puede provocar problemas de salud mental a largo plazo. Hay pruebas abrumadoras de que el castigo corporal conduce a un aumento de los comportamientos antisociales y la agresividad, que pueden prolongarse hasta la edad adulta, con un gran coste para la sociedad. En Colombia, la Ley 2089 entró en vigencia en 2021 y prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles y humillantes y cualquier tipo de violencia como método de corrección contra niñas, niños y adolescentes. Desde la Alianza por la Niñez Colombiana hacemos el llamado para que el Gobierno Nacional implemente la Estrategia Nacional Pedagógica y de Prevención del Castigo Físico. Para ello es necesario que se asignen recursos presupuestales para su ejecución y se incluyan las voces de las niñas, niños, adolescentes y sus familias en el diseño, implementación y evaluación de dicha iniciativa. Finalmente, proponemos que se articulen las acciones necesarias con los actores integrantes del Sistema Nacional de Bienestar Familiar (SNBF) para propiciar condiciones óptimas de crianza desde diferentes sectores y perspectivas.